viernes, 15 de diciembre de 2017

EN LATA NO HAY NADA, VAMOS A BEBER QUE SE HACE


Quienes no hemos dicho esta frase tan típica “Vamos 2” después de un día pesado de clases, de trabajo o simple y llanamente porque hay una celebración, o porque no hay nada que hacer. El hábito de beber se ha vuelto tan común en la rutina diaria y no se diga en los Latacungueños con esos “soles bieleros” que de repente hacen. Cada vez que te topas con algún pana o alguna man, y te preguntan de dónde eres y respondes de Latacunga, escuchas un ¡UUUUY Allá toman duro, “tragaso” has de ser, buen hígado has de tener!

Vaya que nos hemos ganado esta fama, pero quiero contarte que no es solo por Mama Negra o porque salimos de clases directito a donde la “veci” a que fíe unas chelas, dejando la cédula de prenda, sino porque la cultura del vino, chicha, bebidas fermentadas en sí ha estado desde tiempos ancestrales en nuestra sangre Mashka, tan impregnada que ahora es innegable decir en las fiestas ¡Yo si chupo!.
Si nos remontamos a épocas prehispánicas y preincaicas, las bebidas fermentadas fueron productos del hábito de beber no para embriagarse sino para llegar a lo espiritual, ejemplo de esto podemos destacar la leyenda de Taconque, un cacique que comandaba la población de Tacvnga separada de la población Shyri, entre ellos los ancianos toman VINO DE MOLLE, el mismo que les provocaba alucinaciones y los trajo al centro de tres lagunas, “San Felipe, San Martín y Nintinacazo” este sitio hoy llamado “El Calvario”, fue su primera morada.

Saltándonos en el tiempo a la época Inca, recordemos tres principales cosas: Tacvnga fue llamado “Tambo Real”, Sigchos fue la “Última morada de Atahualpa” y existió el Aguadinca[1]; por lo tanto se denota que tuvimos influencia Incaica. Lógicamente se trajo costumbres y tradiciones, que entre ellas estaba la elaboración de “chicha” conocida como “sara-aswa”, la misma que era elaborada por mujeres a las que se las llamaban “aswamama”. Los rituales consistían en que en medio de las fiestas, o taquíes[2] se reunían y el jefe o cacique comenzaba a repartir esta bebida desde el más al menos importante, siempre llevando dos vasos, uno para él y otro para el que debe aceptar la bebida. Entre los cronistas se tenía la concepción de Tacvnga como un sitio donde: “comen luego por las mañanas… y después que han comido carne o pescado, todo el día gastan en beber su chicha o vino que hacen de maíz, trayendo siempre el vaso en mano”

Civilizándose un poco ya esta costumbre del beber, en el siglo XVIII el Padre Jesuita Mario Cicala habla sobre nuestro querido terruño y acerca de la bebida, diciendo: “De los vicios y virtudes de aquellos habitantes… ciudadanos de complexión robusta… las mujeres, la mayoría de ellas nobles tienen bastante elegancia, todos con grandes energías para el trabajo… fue la primera ciudad que recibió, por así decirlo, con los brazos abiertos el Estanco Real del Aguardiente de Caña…también domina grandemente… un baile llamado Fandango”, como vemos Tacvnga engalanada siempre estaba con fiestas y gente de refinadas costumbres practicaba el “vicio” del beber, pero también los “plebeyos” lo hacían y de forma grotesca hasta el punto de embriagarse.

Tal es el caso de nuestra Independencia, donde el 11 de noviembre de 1820, después de la batalla, el estanco de Aguardiente de los españoles Realistas en lo que hoy es el convento de Santo Domingo, fue vaciado y llevados los barriles de licor a la plazoleta; Mariana de la Riva y Josefa Calixto motivan a festejar con dicha bebida hasta el punto de que legendariamente se embriaga toda la ciudad y no se firma el Acta de Independencia. Mi pregunta es ¿Dónde está?, este tema será tratado en un próximo artículo.

Una vez dada la pincelada histórica, las bebidas que caracterizan a nuestra tierra, algunas prevalecen hasta el día de hoy mientras que otras ya se han perdido, son las siguientes: vino de molle, guarapo chuflay, mistelas, pulque, champús, aguardiente, rompope, puntas, caspiroleta, chaguarmishqui y el famoso canelaso.  

Hoy en día ya esta práctica desde el campo hasta la ciudad, desde los indios blancos (refiriéndome a las familias que aún creen ser las “nanay” de Latacunga), hasta los indios puriticos de allá del campo, toman, beben, guaspetean, guarapean, y luego con “chuchaqui” para pasar la chuma, van por un encebollado o dicen, “una cervecita para sentar el chuchaqui”, cosa que antes era típico irse a la calle de los Cachicaldos para tomarse una sopita de carishina y dormir como guatza.

Ya sea en Mama Negra, Carnaval, Semana Santa, cumpleaños, Navidad, Año Viejo, porque pasaste en las materias, porque te quedaste, porque te dejo la pelada o el pelado, porque nació el guagua, por el wasipichay, por lo que sea, se BEBE, como los peces en el río.

Espero te haya gustado este artículo, que lo hice no con el fin de que nos sintamos orgullosos de ser los mejores tomando o que nos consideren así, sino fue para que conozcas más de la cultura del licor en Tacvnga y puedas fundamentar él porque “Somos tragaso”, aunque algunitos guaguayashcas aún son cabeza de pollo.











[1] O conocida hoy en día como Agua Mineral San Felipe
[2] Término sin una definición exacta, pero según los cronistas asevera la ritualidad y la bebida

viernes, 1 de diciembre de 2017

A TODOS NO SALIÓ EL INDIO ALGUNA VEZ

Ni por más apellido fino o tez blanca te salvas de tener un indio adentro

¿Recuerdan esas épocas donde hasta nosotros hablábamos y entendíamos Kichwa? aquellas épocas donde nuestra madre decía “tráeme mi chauchero” y nosotros corriendo traíamos el monedero, o cuando mentíamos y la abuelita decía “callá chauchapico”. Aquellas épocas donde aún se escuchaba la lengua materna ya se fueron, hoy es común hablar espanglish[1] y sentirse bien Guaguayashca.

El siguiente relato va a poner a prueba cuanto conoces de nuestras raíces lingüísticas, y las que no conozcan hará que preguntes a tus padres o abuelitos y puedan juntos descifrarlo, las palabras en Kichwa están en letra cursiva, que comience el acertijo.

Una tarde en una fonda estaban comiendo el pugsin con su mamá curuchupa un cachicaldo de ville con poquito de makimashka hecho en tushpa de leña por una waricha warmilla, de repente entra un pusso guaguayashca bien futre con barbas de cui pletisto bañadito con chawarsapi, vestido con arrta guaragua, medio warapero; de repente fija su mirada en la madre del guagua pensando en que es una llapanga charki wahsca, y se le acerca para masear su comida. La señora se asombra que un hombre de tan buena imagen sea chaupi caballero, y la confunda con una Waina, ella se levanta y de un golpe lo deja paki ventana. Levantó su voz y dijo: “¿Miguel es usted? Casi no lo reconozco con tan bella pinta hecho el galán; solo es wuachiman, deje de ser chambón con su familia y con las mujeres tan chauchapico, vaya a chambear y deje de washpetear, deje de dar mal ejemplo a sus llullitos”. El hombre medio tambaleke por el golpe cayendo y reaccionando se da cuenta que no es el fandango al que le invitaron, tusuchendo su shigra que cayó al suelo sale corriendo. La mujer nuevamente le grita ¡Wairapamushca, ojalá le crezcan mitzas en las corotas y abandone esa vida de bohemio! Amishcando a su hijo, la señora sale del lugar dejando chauchas de propina y dijole a su hijo: “No aprenderá taitico, esos malos habitos”. Llegando a casa el irki guagua cae como guatza en la cama,  chirisiki durmió amishcadito a su mamá. FIN

Esta era una típica escena vivida en la época de los 20´s o 30´s, ciertas palabras no son Kichwismos, sino pueden ser de origen desconocido o mezcla entre el chibcha, aymara y otras lenguas, las mismas que tuvieron influencia en nuestra Llakta ya que era el centro del comercio andino. Ciertas palabras tienen distintos significados, es así que cuando descifres quizá te encuentres con un término que no encaje pero en el contexto, SI LO HACE.Espero les haya gustado este relato, en el próximo artículo publicaré la historia con los significados de los términos del relato y en ese idioma que ahora hablan los jóvenes, el espanglish. 

No solo que te hagan enojar y te saquen de quicio hace que te salga el indio de adentro, ese Atahualpa y Rumiñahui bien guardados, sino también usar estos términos y fomentar una identidad que poco a poco se va perdiendo con los modismos y modernismos del inglés. Mis Mashkas no dejemos que este lindo lenguaje del kichuañol se pierda, pidamos a nuestros padres o abuelos que recuerden más palabras e insertémoslas en nuestro vocabulario. !Que hablar Kichwa no te hace menos que nadie, más bien te hace interesante!

Pd. El relato está en relación a la Violencia de Género, y comprendiendo que en la Cosmovisión Andina se hacía justicia indígena, la que hoy está prohibida pero aun se la sigue practicando, nos unimos a la campaña NI UNA MAS, TODOS SOMOS HUMANOS Y TENEMOS LOS MISMOS DERECHOS.

Gracias al gentil aporte de Nelson Chanatasig, Elena Castro, Edilma Hernández (+), Elsa Cajas, Carlos S. Mena, y otras muchas personas que aún mantienen esta linda tradición de hablar así. 


[1] Frases que mezclan el español e inglés como: “mírales a esas manes”