Cuántos de nosotros no hemos
estado dentro de una tullpa, donde la
abuelita cocinaba manjares que olían tan rico que metíamos la mano en la olla
para probarlo, de repente un “Guambra
carajo” acompañado con un cucharaso de madera nos espantaba y nos íbamos a
la mesa a esperar nos sirva; eran tan deliciosas esas preparaciones que nos
chupábamos hasta el plato.
Las abuelitas sí que sabían
atinarle a la sal, al condimento, y siempre decían que era “amor” el secreto del sabor, que bueno
ahora sabemos que era Maggi, la
plantita que tenía adorando la abue, y ahora es un cubito. Recuerdas cuando llegabas de jugar afuera y ella siempre
te llamaba “a comeeeer…!” y sabíamos
que nos esperaba una experiencia gastronómica que ni con receta en mano la
podemos hasta ahora igualar, y toca llamar a mamá o mama suegra para ver si nos
sale algo parecida; en fin esos tiempos fueron los mejores, ahora lo instantáneo
lo preparamos por eso mismo, porque es instantáneo, pero había una preparación
que en la historia era una de las más rápidas de hacer: el famoso TIMBUSHKA.
Quien no comió ese locro, caldo,
sopa, potaje espeso o chuyo, como
salga, con carnesita, col, mote, papa que calentaba en esas tardes de un chachay feo. Ese plato tiene una
historia interesante, comenzaré por explicarte de donde viene la palabra.
En Latacunga tenemos un sitio
llamado Timbug Pugyu, que quienes han leído las leyendas de esta tierra sabrán
que es hoy conocido como “La Laguna”, y si no pues ya lo saben, como vemos
tienen una similar raíz epistemológica TIMBUG
que significa “hervir”, o también
significa “lo que está a la vista”,
(recuerden que hay muchos significados de las palabras porque tuvimos infinidad
de dialectos encontrados en este pupo del país) este caldito rapidito de hacer,
se lo preparaba con lo que se tenía a la mano, ingredientes netamente andinos,
el mote, bueno ese fue traído por los incas allá por el Siglo XV, pero se
hervían y listo a calentarse.
En el siglo XVI, a sus mediados,
los españoles trajeron entre otros animales a las reses, y se crearon los
primeros Matarifes, ya con la llegada
de los franceses, las técnicas de cocción “mejoraron” y dieron un salto grande
en la gastronomía ecuatoriana. En la sierra el plato en mención era preparado
como ya se dijo para los fríos, y
necesitó de una proteína para hacerlo mucho más delicioso, el pecho de la res,
y es aquí donde entra el otro vocablo del que proviene el nombre TIMBUSHKA.
Timpuchi, según un Diccionario interesante Incaico, proviene del ingashimi, que significa: “hacer hervir
por mucho tiempo”, es decir esta carne necesitaba cocinarse bien bien para
poder comerla con el caldito hecho rapidito.
Bueno ahora eso ya se está
perdiendo. Por cierto me olvidaba que también hace no mucho tiempo se decía
cuando se jugaba ecuavoley “les ganamos timbushka”
o cuando se construye una casa se decía “hagamos timbushka la obra”, haciendo referencia a que se ganó rápido el
partido o se terminó rápido el trabajo. Amigo, amiga lector, es mucho más
satisfactorio intentar cocinar nosotros así se nos queme hasta el agua, que
andar poniendo en el micro 3 minutos y ya, por eso andan irkis irkis.
Espero te haya gustado y si lo
leíste hasta aquí, TIMBUSHKEALO (compártelo
rápido). HASTA UNA PRÓXIMA.
